César Martín me pregunta si quiero contestar a una entrevista en su blog, Alzado.org. Yo me agarro a la oferta como a un clavo ardiendo y dejo todo para contestar. El resultado, aquí.
El hacerlo vuelva a traerme mis ansias de reconocimiento (ya sabes, yo lo que en el fondo quiero es que me quieran) aunque haga como que no. Y mientras yo quiero ser reconocido, El Garrofer sigue siendo la publicación más graciosa que conozco, incluyendo el increible artículo sobre el piloto de Iberia ciego y el de las rimas de ayer, y sin embargo sus autores permanecen en el más oscuro de los anonimatos, imagino que esperando a dar el salto a la gran pantalla. O a lo mejor ya están en la gran pantalla.
A mi las entrevistas son un género que me flipa, pero hay tan pocas que merezca la pena leer en los medios españoles que da pena. Las típicas preguntas que todo el mundo espera, las típicas respuestas en las que el entrevistado pretende dar una imagen fenomenal en vez de entrar a saco en las cosas. En una buena entrevista el entrevistador tiene que ser capaz de sacar del entrevistado las cosas que éste no querría contar, y encima tiene que escribirlas de manera que podamos saber qué piensa el entrevistador, con lo que la pura transcripción no sirve, hay un trabajo de edición que debe ser dificilísimo de llevar a cabo.
Y nada más, empieza un puente (¿otro?) y es el día de la madre, acordaos de vuestras madres. Buen finde a todos.
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