no me considero para nada una persona miedosa, más bien al contrario, siempre he creido que el miedo es algo que nos limita y que la única posibilidad es ser consciente de ese miedo y vencerlo de la manera que sea. Básicamente, soy partidario de saltar a la piscina, y siempre que lo he hecho me he encontrado con que el agua no está tan fría y que recibes un doble placer: el de hacerlo, y el de haberlo hecho, y no sé si se entiende esto.
Sin embargo, desde que tengo hijos, vive en mi un miedo nuevo, distinto, que es el miedo a que les pase algo. Miedo a que estén enfermos, miedo a que les hagan daño.
Siguiendo con mi política de tirarme a la piscina, pienso que no puedo vivir con ese miedo y lo borro de mi cabeza, pero de vez en cuando veo cosas que me quitan el sueño, concretamente un video de la Fundación Aladina que se dedica a cuidar de niños con cáncer. Y no digo más que me tengo que ir a borrar cosas de la mente.
Totalmente de acuerdo, aceptar los miedos propios es comenzar a vencerlos.
Supongo que tales miedos vienen con la edad, uno considera y evalúa más las distintas situaciones, pero confieso que nunca tuve miedo a temas tales como la salud, la de mis afectos o la propia. Y tampoco a volar, lo que viene a cuento de la trágica noticia de estas últimas horas.
Sí tengo miedo de hacer mal esas pequeñas cosas, como ciertas arregloss domésticos que me causan fobia y ya estoy comprendiendo a e-Jay, claro. Pero, claro, el temor que expresas, puntualmente en el último párrafo, va más allá de cualquier otra cosa y la única forma de afrontarlo es comprometerse, aunque sea un poco.
Un abrazo!
Publicado por: Hang Tucker | 03/06/09 en 23:08
A mí me sucede lo mismo. Desde que nació mi hijo me he vuelto más temerosa, más sensible y con más necesidad de cantar , para borrar malos pensamientos de mi cabeza.
Publicado por: SaraO | 04/06/09 en 21:58
Buf. Yo es un pánico con el que asumo tengo que convivir para siempre.
Además creo que se unen (un poco en la línea de tu comentario de hacerlo y haberlo hecho) el miedo a que sufran y el miedo a sufrir por su sufrimiento. Ayer mi hijo se dio uno de sus primeros morrazos, un golpe de nada en el suelo y se abrió un poquito el labio. El lloraba y yo no soportaba verlo llorar.
Publicado por: Luis Alonso-Lasheras | 07/06/09 en 23:44
Los hijos permanecen unidos a los padres, por el resto de los días, con un cordón umbilical invisible. En ese cordón corre unidireccionalmente un plasma lleno de responsabilidades, de alegrías, de emociones y, por supuesto de miedos.
Lo siento pero ese cordón no se puede cortar nunca y tenemos que aprender a vivir con los elementos de ese plasma vital.
Lo que podemos es aprender a relativizar, a luchar, a mirar hacia delante...
Te lo dice una, que ha pasado mucho miedo.
Publicado por: Nuria Muñiz | 08/06/09 en 13:03